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Este blog esta dedicado a la novela de Sarmiento llamada “Vida y Obra de Facundo Quiroga”. Decidí hacerlo sobre esta novela porque es una de las más importantes en la literatura argentina, y es una de las que mas representa nuestros tiempos pasados con la vida de este personaje

Facundo Quiroga fue uno de los principales representantes de las revoluciones y las guerras civiles que hubo en nuestra tierra.
Sarmiento elige escribir sobre su vida porque era el reflejo mas fiel de la barbarie, del típico caudillo, del gaucho malo que era temido por todos por el constante uso de la violencia. Lo que intenta hacer sarmiento al escribir sobre él es mostrarle a las personas lo mal que le hacia a la Argentina  la forma de actuar de los que eran federales.
Sarmiento no se dio cuenta que gracias a su afán de criticar a este personaje lo que termino logrando fue que la vida, los actos y los ideales de Facundo Quiroga quedaran gravadas en todo el pueblo Argentino.

Facundo, civilización y barbarie

facund1Facundo es un libro escrito en 1845 por el político y educador argentino Domingo Faustino Sarmiento, durante su segundo exilio en Chile. Es uno de los principales exponentes de la literatura hispanoamericana: además de su valor literario, la obra proveyó un análisis del desarrollo político, económico y social de Sudamérica, de su modernización, su potencial y su cultura. Como lo indica su título, Facundo analiza los conflictos que se abrieron en la Argentina inmediatamente después de la Independencia declarada en 1816, a partir de la oposición entre civilización y barbarie. El investigador cubano-estadounidense Roberto González Echevarría describió a la obra como el «libro más importante que haya sido escrito por un latinoamericano en cualquier disciplina o género».

Facundo describe la vida de Juan Facundo Quiroga, un militar y político gaucho del Partido Federal, que se desempeñó como gobernador y caudillo de la Provincia de La Rioja durante las guerras civiles argentinas, en las décadas de 1820 y 1830. El historiador Felipe Pigna afirma en el documental Algo habrán hecho por la historia argentina que «El Facundo fue mucho más que un libro, fue un panfleto contra Rosas, ahí Sarmiento describe al caudillo y propone eliminarlo». El federal Juan Manuel de Rosas gobernó la provincia de Buenos Aires entre 1829 y 1832 y nuevamente de 1835 hasta 1852; en el curso de los enfrentamientos entre unitarios y federales, Sarmiento, miembro del bando unitario, se exilió en dos oportunidades en Chile (1831 y 1840), y en la segunda oportunidad escribió el Facundo. Sarmiento ve a Rosas como un heredero de Facundo: ambos son caudillos y, según Sarmiento, representan la barbarie que deriva de la naturaleza y la falta de civilización presente en el campo argentino. Como explica Pigna, «Facundo, a quien odia y admira a la vez, es la excusa para hablar del gaucho, del caudillo, del desierto interminable, en fin, de todos los elementos que representan para él el atraso y con los que hay que terminar».

A lo largo del texto, Sarmiento explora la dicotomía entre la civilización y la barbarie. Como observa Kimberly Ball, «la civilización se manifiesta mediante Europa, Norteamérica, las ciudades, los unitarios, el general Paz y Rivadavia», mientras que «la barbarie se identifica con América Latina, España, Asia, Oriente Medio, el campo, los federales, Facundo y Rosas». Es por esta razón que Facundo tuvo una influencia tan profunda. Según González Echevarría: «al proponer el diálogo entre la civilización y la barbarie como el conflicto central en la cultura latinoamericana, Facundo le dio forma a una polémica que comenzó en el periodo colonial y que continúa hasta el presente».

Domingo Faustino Sarmiento

SarmientoEn Facundo, Sarmiento es tanto el narrador como uno de los protagonistas. El libro contiene elementos autobiográficos de la vida de Sarmiento, además de la vida de los argentinos en general. También expresa y analiza su propia opinión y relata algunos eventos históricos. Dentro de la dicotomía del libro entre la civilización y la barbarie, el personaje de Sarmiento representa a la civilización, identificada con las ideas europeas y norteamericanas; apoya la educación y el desarrollo, y se opone a Rosas y a Facundo, quienes simbolizan la barbarie.

Sarmiento fue un militar, periodista, político y educador que se adhirió al movimiento unitario. Durante el conflicto entre unitarios y federales, peleó contra Facundo en varias ocasiones, y en España se convirtió en miembro de la Sociedad Literaria de Profesores. Sarmiento regresaría de su exilio en Chile, en donde comenzó a escribir Facundo, como político. Pasó a ser miembro del Senado luego de la caída de Rosas, y en1862 asumió como gobernador de San Juan, cargo al que debió renunciar por la oposición popular en 1864. Bajo su gestión fue asesinado el popular caudillo federal y general Ángel Vicente Peñaloza, luego de lo cual su cabeza fue cortada y puesta en exhibición clavada en una lanza en la plaza de la ciudad de Olta.

Fue presidente de Argentina durante seis años (1868–1874). Durante su presidencia, Sarmiento se concentró en la inmigración, la ciencia y la cultura. Sus ideas se basaron en la civilización europea; para él, el desarrollo de un país debía basarse en la educación. En los primeros años de su presidencia, finalizó la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay (1864-1870), iniciada durante el gobierno de Bartolomé Mitre, la cual diezmó la población paraguaya y arrasó completamente su territorio. En 1871, se desató en Argentina una grave epidemia de fiebre amarilla, por la cual murieron catorce mil personas, provocada por las malas condiciones de higiene y saneamiento derivadas, en gran parte, de la Guerra contra el Paraguay. Sobre el final de su gobierno, Sarmiento fundó los primeros colegios militares y navales de Argentina.

Sarmiento no sólo fue un personaje reconocido por sus méritos, sino también por las polémicas que desató. Tenía una postura muy clara a favor del exterminio de los aborígenes y de los gauchos: «¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado».

Civilización y barbarie

000428727Facundo no es sólo una crítica al gobierno de Rosas, sino también una extensa investigación sobre la historia y la cultura argentina, a la cual Sarmiento muestra mediante el controvertido gobierno, y la caída de Juan Facundo Quiroga, un arquetípico caudillo argentino. Sarmiento resume el mensaje del libro en la frase «Esa es la cuestión: ser o no ser salvajes». La dicotomía entra la civilización y la barbarie es la idea central del libro; Facundo es retratado como salvaje y opuesto al progreso real mediante su rechazo hacia los ideales culturales europeos, visibles en la sociedad metropolitana de Buenos Aires.

El conflicto entre la civilización y la barbarie refleja las dificultades de América Latina en la era posterior a su independencia. El crítico literario Sorensen Goodrich argumenta que aunque si bien Sarmiento no fue el primero en articular esta dicotomía, la convirtió en un tema prominente y poderoso que podría impactar la literatura latinoamericana. Explora el problema de la civilización contra los groseros aspectos de la cultura de un caudillo, la cual se basa en la brutalidad y el poder absoluto. Facundo ofrece un mensaje oposicionista que, con el tiempo, otorgaría una alternativa beneficiosa para la sociedad. Aunque Sarmiento solicita varios cambios, como funcionarios honestos que entendiesen las ideas de la Ilustración europea, siempre considera a la educación como el tema principal. Los caudillos como Facundo Quiroga, al principio del libro, son vistos como la antítesis de la educación, la cultura y la estabilidad civil; la barbarie es como una eterna letanía de males de la sociedad. Son los agentes de la inestabilidad y del caos, destruyendo sociedades mediante su descarada indiferencia hacia la humanidad y hacia el progreso social.

Si Sarmiento se ve a sí mismo como una persona civilizada, Rosas es bárbaro. El historiador David Rock explica que «los opositores contemporáneos recrudecieron a Rosas como un tirano sanguinario y un símbolo de la barbarie». Sarmiento ataca a Rosas mediante su libro promoviendo la educación y la civilización, mientras que Rosas utiliza el poder político y la fuerza bruta para deshacerse de cualquier obstáculo. Al relacionar a Europa con la civilización, y a la civilización con la educación, Sarmiento transmite una admiración hacia la cultura europea que al mismo tiempo le da un sentido de insatisfacción hacia su propia cultura, motivándolo a llevarla hacia la civilización. Utilizando las características de las pampas para reforzar su análisis social, caracteriza a quienes se hallan aislados y se oponen al diálogo político como ignorantes y anárquicos, simbolizados por la geografía física desolada de Argentina. Por el contrario, América Latina está conectada directamente con la barbarie, y Sarmiento utiliza a la región simplemente para ilustrar la manera en que Argentina está desconectada de los numerosos recursos que la rodean, limitando el crecimiento del país.

Resumen de Facundo: Introducción

En el epígrafe a la Introducción, Sarmiento le pide al historiador que intervenga sobre la realidad, que no sea impasible. La objetividad no existe, todos estamos atravesados por una serie de cuestiones y hay que tomar partido. La historia debe adoptar una forma retórica y cargarse de significación, de implicaciones ideológicas.
Hace una invocación a los muertos, para que revelen secretos a los vivos. Tanto el acto de invocación como el vocabulario empleado remiten a la lírica (Homero-Virgilio). Hace uso de los recursos de la lírica poética.
Luego, acude a las leyendas y tradiciones populares. Muestra un doble juego en el enfrentamiento Rosas-FQ, sistema-instinto.
Argentina: noble pueblo que esconde una vida secreta; de organización política enigmática; convulsiones internas y lides sangrientas, devastaciones, combates. La resolución del enigma irá de la mano de la inteligencia y la toma de conciencia cívica e histórica de los ciudadanos, no de la mano de la violencia, de la “espada”. Centro en el que remolinean elementos muy contrarios, centro que atrae la atención y el interés de naciones europeas (en relación con ellas). República en una obstinada lucha de elementos contrarios, invencibles, que se chocan, que la despedaza. Lucha ingenua debida a la influencia de las ideas opuestas que han trastornado el mundo político: la civilización europea y la barbarie indígena, los últimos progresos del espíritu humano y los rudimentos de la vida salvaje, las ciudades pulposas y los bosques sombríos. Todo esto observado en los fenómenos sociales. Es la fisonomía de la naturaleza grandiosamente salvaje la que prevalece en la inmensa extensión de la República.
Facundo: figura que no ha muerto. Vivo en tradiciones populares, en la política y revoluciones argentinas. Muerte trágica. Instinto, iniciación, tendencia. De naturaleza campestre, colonial, bárbara. Provinciano, audaz. Expresión fiel de la manera de ser de un pueblo, caudillo que encabeza un gran movimiento social, espejo en el que se reflejan las creencias, necesidades, preocupaciones y hábitos de una nación en una época dada de su historia. Es la figura más Americana que la revolución representa, su figura hizo de la guerra local una guerra nacional. Muere asesinado por una bala oficial, envuelto en una calumnia.
Rosas: heredero de Facundo (por las características que se le traspasarán), molde más acabado y perfecto. Sistema, efecto, fin. Arte, política regular. Hijo de la culta Buenos Aires, sin serlo él Se presenta al mundo como hombre-genio capaz de dominar los acontecimientos, los hombres y las cosas. Falso, corazón helado, espíritu calculador, hace el mal sin pasión, organiza lentamente el despotismo con toda la inteligencia de un Maquiavelo. Tirano sin rival hoy sobre la tierra. “Grande” para gloria y vergüenza de su patria. Monstruo que propone el enigma de la organización política de la República. Es la Esfinge Argentina, cobarde y sanguinario. Rencor contra el elemento extranjero. Carácter fríamente feroz, voluntad incontrastable, originalidad salvaje. Contra las relaciones de la República y los países europeos (de ahí que se lo considere ‘nacionalista’). Inmoral.
Temas tocados: retraso español respecto de los demás países europeos y la marcada influencia sobre Argentina. // Paraguay y el jesuitismo (preguntar, p.10) // Cómo han pintado la figura de Bolívar. // La prensa como arma de lucha contra el régimen y como el arma clave que lo derrocará, por ser difusora de ideas // La necesidad de luchar desde la inteligencia, resolver enigmas, no usar la fuerza. // La importancia de la lucha y la perseverancia: no resignarse ni por temor ni por determinismo // El determinismo geográfico y el determinismo de lo visto según la procedencia de quien lo mire, de la visión (Bolívar con frac en vez de con poncho, por los europeos) // Rosas y Facundo como encarnaciones del modo de ser de un pueblo, figuras en las que se condensan las características de la República, llegan todas a su máxima expresión en estas personalidades // Sarmiento nos dice que la historia a narrar procede del conocimiento de los hechos históricos, narrados al autor o vivenciados por él; con esto le confiere legitimidad y carácter de verdad a lo que va a contar. // Recursos estilísticos que marcan anticipos en lo que se va a narrar (Muerte de FQ, causas, modos; derrocamiento de Rosas) // La inmigración como algo positivo para el país: lo iluminará.

Capítulo I: Aspecto físico de la República Argentina, y caracteres, hábitos e ideas que engendra.

El mal que aqueja a la República Argentina es su extensión: el desierto inmenso la rodea por todas partes. Al Sur y al norte la acechan los salvajes –los indios-, preparados para atacar en cualquier momento. Esta inseguridad de la vida imprime en el carácter argentino cierta resignación estoica para la muerte violenta, explicando la indiferencia con que se da y se recibe la muerte.
La parte habitada del país puede dividirse en tres fisonomías: el espeso bosque (al norte), la selva y la pampa. La pampa es la imagen del mar en la tierra, que aguarda que se la mande a producir.
Existen en la república numerosos ríos navegables, pero el hijo de los españoles detesta la navegación. Así, el regalo más grande para un pueblo es un elemento muerto, inexplotado. El único río fecundo es el de la Plata.
Buenos Aires está llamada a ser un día la ciudad más gigantesca de las Américas. Ella sola está en contacto con Europa y explota las ventajas del comercio extranjero. Esta posición monopolizadora de Buenos aires hace que aunque Rosas hubiese querido en verdad seguir el federalismo, le hubiese sido imposible, y habría terminado teniendo el sistema que hoy sostiene: el unitario. (“Nosotros, empero, queríamos la unidad en la civilización y en la libertad, y se nos ha dado la unidad en la barbarie y en la esclavitud”). Mientras Norteamérica está llamada a ser una federación por su ancha exposición al Atlántico, la República Argentina está llamada a ser unitaria.
La ciudad es el centro de la civilización argentina española, europea, pero el desierto la cerca. El hombre de ciudad vive la vida civilizada. En la ciudad están las leyes, las ideas, el progreso, la educación, el gobierno regular. El campo y la ciudad representan dos sociedades distintas, dos pueblos extraños el uno del otro. El hombre de la campaña detesta al de la ciudad y odia al hombre culto.
Argentina comparte varios rasgos con las llanuras asiáticas del Tigris y el Éufrates, y la vida de sus hombres son a menudo similares (árabes y gauchos).
El campo:
En la campaña argentina predomina la fuerza brutal, la autoridad sin límites y sin responsabilidades del que manda. Esto se ve en las ejecuciones del capataz, que no admiten reclamo considerándose legítima la autoridad que ha asesinado.
El pueblo del campo se compone de dos razas: españoles e indígenas, (excepto en Buenos Aires, la raza negra, inclinada hacia la civilización y dotada de talento, está extinta). Estas razas se caracterizan por su amor a la ociosidad e incapacidad industrial. Las razas americanas –los indios- se muestran incapaces para el trabajo duro, y la raza española muestra la misma tendencia.
En la campaña la sociedad desaparece completamente; queda sólo la familia feudal, aislada. Así, toda forma de gobierno se hace imposible, no existen municipalidad, alcance judicial ni ejecución de la violencia estatal monopolizada. La población está desparramada. No hay res pública. La civilización es del todo irrealizable y la barbarie es normal. El progreso está sofocado, porque no puede haber progreso sin la posesión permanente del suelo, sin la ciudad que es la que desenvuelve la capacidad industrial del hombre y le permite extender sus adquisiciones.
En el campo, la religión está desvirtuada. Ocurre con la religión lo que con el idioma español, está corrompida. Se trata de una religión natural. Los gauchos son españoles sólo por el idioma y las confusas nociones religiosas que poseen.
Las ocupaciones domésticas, las industrias caseras, las ejerce la mujer, sobre ella pesa casi todo el trabajo.
Educación del hombre de campo: los niños ejercitan sus fuerzas y se adiestran por placer en el manejo del lazo y las boleadoras y son jinetes. Con la pubertad y la adolescencia vienen la completa independencia y la desocupación. Desde la infancia están habituados a matar reses, lo que los familiariza con el derramamiento de sangre. El caballo es parte integrante del argentino de los campos.
De esta manera, los niños van, paulatinamente, adquiriendo las características de sus mayores: el hábito de triunfar en las resistencias, de desafiar y vencer a la naturaleza. Esto promueve el sentimiento de importancia individual y de superioridad en el hombre de campo.
Todos los argentinos tienen conciencia de su valer como nación, tienen cierta vanidad.
En conclusión, la vida del campo ha desenvuelto en el gaucho las facultades físicas, sin estimular el intelecto. Su carácter moral se apoya en el hábito de triunfar ante los obstáculos y la naturaleza. Es fuerte, altivo, enérgico, no tiene ninguna instrucción. Es feliz en su pobreza, porque es lo único que conoce. El gaucho no trabaja, el alimento y el vestido lo encuentra preparado en su casa, lo uno y lo otro se lo proporcionan sus ganados.

Capítulo II: Originalidad y caracteres argentinos.

La vida pastoril tiene, también, su costado poético. Por ejemplo, Echeverría en la inmensidad, en el salvaje, en la naturaleza solemne halló las inspiraciones para parte de sus obras, que fueron luego, acogidas con aprobación en Europa.
El pueblo argentino es poeta y músico por naturaleza. En su medio están la tormenta, la muerte omnipresente, la pampa infinita. El gaucho tiene, en este sentido, su poesía popular, candorosa y desaliñada. Anécdota: cuando Echeverría residió en la campaña los gauchos lo rodeaban con respeto. A pesar de que era para ellos un “cajetilla”, lo respetaban porque era poeta.
El pueblo campesino tiene sus cantares propios, entre ellos: el triste (en el Norte) y la vidalita (se cantan los asuntos del día y canciones guerreras). La guitarra es el instrumento por excelencia.

Especialidades notables de la campaña:
El rastreador: sabe seguir las huellas de los animales y de los hombres. Es un personaje grave, la conciencia del saber que posee –una ciencia casera y popular- le da cierta dignidad reservada y misteriosa. Puede, según se cuenta, seguir huellas producidas hace mucho tiempo.
El baquiano: conoce palmo a palmo miles de leguas cuadradas de llanuras, bosques y montañas. Se orienta basándose en los signos de la naturaleza. Es un topógrafo. El mapa que los generales llevan; la suerte del ejército depende de él. Anuncia también la proximidad del enemigo. Conoce las distancias y los accidentes geográficos más pequeños. Dicen que el general Rosas reconoce por el gusto del pasto cada estancia del sur de Buenos Aires.
El gaucho malo: es un outlaw, un misántropo. La justicia lo persigue; en los asentamientos su nombre es pronunciado con respeto. Vive en el campo, aislado de la sociedad; se alimenta de lo que caza. Es un hombre divorciado de la sociedad, proscrito por las leyes, un salvaje de color blanco. Los poetas de los alrededores cantan a sus hazañas. Sin embargo, el gaucho malo no es un bandido, ni un criminal. Su profesión, su ciencia es robar caballos. Tiene cierto honor, y crédito, su palabra.
El cantor: es el mismo bardo, trovador, de la Edad Media. Se mueve entre las luchas de las ciudades y el feudalismo de los campos. El cantor anda de pago en pago, cantando a los héroes de la pampa fugitivos de la justicia, mientras mezcla el relato de sus propias hazañas (a menudo él también es perseguido por la ley). Su poesía es monótona, irregular, más narrativa que sentimental y está llena de imágenes de la vida campestre. El cantor hace el mismo trabajo de crónica, costumbres, historia, biografía que el bardo de la Edad Media.
En la República Argentina se ven al mismo tiempo dos civilizaciones distintas en un mismo suelo, sin conciencia la una de la otra: una naciente que imita los esfuerzos ingenuos y populares de la Edad Media; y la otra que intenta realizar los últimos resultados de la civilización europea. En Argentina, el siglo XII y el XIX viven juntos: el primero en las campañas, el segundo en las ciudades.

Conclusión: leyendo este libro el lector se encontrará con los caracteres tipificados más arriba, y verá el reflejo de la situación del país en la campaña, sus costumbres y su organización. El gaucho malo: Facundo. El cantor: La Madrid. El baquiano: Artigas. Capataz de carretas: “el Boyero” (guerrero al servicio de los caudillos).



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